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De oficina a trabajar remoto: 3 miedos que tenía y cómo los solucioné en el camino


La tendencia mundial es clara: lo que la lleva es trabajar remoto. Así lo han demostrado los cientos de nómadas digitales que están repartidos por el mundo y aquí en Latinoamérica, lo estamos haciendo desde Vulcano Travel Group.

Les cuento un poco mi “historial” profesional a grandes rasgos: yo venía trabajando hace más de cuatro años en medios de comunicación en Chile, tanto prensa escrita como en el área digital de un consorcio radial. Como saben, eso significaba trabajar de 9:00 a 18:00 horas, con una hora de almuerzo y, en la realidad, rara vez logrando salir a la hora porque desde que estudié Periodismo nos han puesto el chip de que “el periodismo es un apostolado” y si pasa una noticia hay que sacrificar la vida personal en pos de darla a conocer.

Por eso, cuando decidí aceptar el desafío de trabajar de forma remota y dejar los medios por trabajar en Faro Travel sentí miedo. No de ese que te paraliza, sino más bien de ese que te emociona por enfrentar nuevas aventuras. Era un rubro totalmente diferente a lo que había hecho, pero me encanta viajar y me dije a mí misma “¿Por qué no?”. Así que aquí estoy.

Aquí mi experiencia en este casi primer año desde que me uní a este desafío:

Miedo 1: Volverse una persona ermitaña

Sí, el 90% de las veces estoy con un moño y buzo trabajando en mi casa… para que voy a mentirles jajaja. Pero lo bueno es que vivo con mi familia así que trabajar desde mi casa me ha permitido almorzar con ellos, conversar en mis momentos de break y hasta jugar con mis perros cuando necesito “desbloquearme” y echar a volar la creatividad. ¿Y qué hago con ese 10%? Lo utilizo para salir con amigas, visitar a mi papá que no vive conmigo, ir al gimnasio e incluso planear happy hour o comidas temáticas con el equipo de Vulcano Travel Group. Ya tuvimos nuestra primera noche de arepas este 2019. Así que aún no me convierto en ermitaña.

María Jesús en Algarrobo

Esta fue mi oficina la semana pasada. Esos días trabajaba en las mañanas hasta el almuerzo, salía a pasear en las tardes y terminaba los pendientes en la noche. ¡Se puede!

Miedo 2: No saber organizar tus tiempos

Lo que me encanta de trabajar remoto es no levantarme (tan) temprano jajajá. Soy una persona que funciono mucho mejor en las tardes, ando más creativa a esa hora y con más energía y he podido complementar eso con mi actual trabajo. No significa que me levanto al mediodía, pero mi alarma suele sonar a las 9 de la mañana y no a las 7:00 horas porque ya no tengo que tomar la micro para llegar a trabajar: mi oficina está en la pieza de al lado o en la cafetería de turno.

Otro punto a favor es el almuerzo. Un día puedo decir “iré a almorzar con amigas tranquilamente y si me tomo 2-3 horas, trabajo hasta más tarde” y listo. Sigo cumpliendo con mi trabajo, pero también disfruto con mis seres queridos. ¿Qué mejor? Al final, mi gran temor previo sobre cómo organizar mis tiempos ha sido el mayor beneficio de esta forma de trabajar porque depende de mí. Al tener esa decisión hace que uno se comprometa aún más por cumplir porque valoras ese beneficio que no todos pueden tener.

Trabajo remoto

Esta es mi parte favorita de la casa: trabajar en el living.

Miedo 3: Trabajar horas extras porque “no cumples un horario establecido”

Si hay algo que hice mucho trabajando en medios fue trabajar muchísimas horas extras no remuneradas. De hecho, el otro día estaba conversando con una amiga periodista y justamente llegamos a la conclusión de que en ese rubro te pre-juzgan si eres eficiente y decides irte a la hora que corresponde, porque es “bien visto” trabajar de más. De forma remota es diferente. En Vulcano Travel Group empezamos a trabajar con el sistema de Scrum, donde vamos poniendo públicamente qué cosas hemos hecho en la semana y cuánto tiempo nos demoró hacerlas, por lo que con este método todo ha sido mucho menos estresante al saber que tu trabajo es visible al resto del equipo. Así pueden ver que en mi caso, programar redes sociales toma un buen tiempo de mi trabajo o hacer notas más largas que hay que reportear también y así sucesivamente.

Si tú estás pensando en que ya no quieres tener que perder dos horas al día en movilizarte a tu trabajo, almorzar apurado para volver a tu puesto y estar encerrado todo el día, entonces debes animarte a trabajar remoto. Como dice el dicho popular: “El que no se arriesga, no cruza el río”.

¿Se animan a trabajar remoto?

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